12/21 2018

El representante legal de las entidades religiosas: los actos de administración extraordinaria

Durante la vida de un instituto religioso es posible que además de la gestión ordinaria de los negocios cotidianos, sea necesario tomar decisiones y adoptar medidas de especial importancia.

Ese es el caso, por ejemplo, de que se desee comprar o vender un inmueble, o bien se quiera disponer de bienes que poseen un especial valor artístico o histórico.

Evidentemente, dichos actos solo pueden llevarlos a cabo válidamente para que surtan efectos en la esfera civil un instituto religioso que haya sido reconocido por el ordenamiento jurídico estatal como Entidad Eclesiástica Reconocida Civilmente (EECR), que efectuará, para dichos fines, los actos de administración extraordinaria.

En particular, las EECR actúan a través de su representante legal (RL) inscrito en el registro de las personas jurídicas instituido en la Subdelegación del gobierno. La ley italiana (art. 4, apartado 1, del Decreto del Presidente de la República Italiana 361/2000 y el art. 5, apartado 2 de la Ley italiana 222/1985) prevé, por tanto, la indicación específica de la persona que posee la representación de la entidad. Una vez identificado, el RL de una EECR puede llevar a cabo actos de administración ordinaria mientras que para los de administración extraordinaria es necesario obtener la autorización del Superior Canónico.

Pues bien, aunque el RL haya sido investido de las facultades adecuadas de representación, será necesario, en cada momento, verificar si una determinada operación económica está dentro de sus facultades o, por el contrario, es necesario proceder a la solicitud de una oportuna autorización, con el fin de llevar a cabo válidamente el negocio jurídico.

Las ventas inmobiliarias y las verificaciones del notario

Las ventas inmobiliarias constituyen el acto de administración extraordinaria por excelencia y están reguladas por una específica norma del Código de Derecho Canónico (Can. 638 § 3) que prevé la necesidad de la autorización de la Santa Sede para las enajenaciones que superen un determinado valor establecido por la misma para cada región eclesiástica, que para Italia equivale a 1 millón de euros. Es necesario subrayar que, en caso de venta inmobiliaria, la actividad del notario tiene como finalidad tutelar tanto a la EECR como a las otras partes involucradas. Así es, el art. 54 del reglamento de ejecución de la ley notarial, prevé expresamente la prohibición para el notario, so pena de nulidad del acto, de escriturar en ausencia de las personas que pueden obligarse legítimamente con la estipulación de dichos actos. Por tanto, será el notario el que deberá verificar que el representante legal, para actos de un relevante valor económico, esté autorizado según las reglas del derecho canónico.

Los distintos tipos de actos de administración extraordinaria

Llegados a este punto, es necesario subrayar que, para el derecho canónico, los actos de administración extraordinaria no son todos iguales.

En particular, la facultad para cumplir actos puede estar sujeta a distintos tipos de autorizaciones jerárquicas. El tipo de autorización que el RL deberá poseer depende de la categoría de bienes que deben ser objeto del acto de administración extraordinaria.

Por tanto, si pasamos al examen de los distintos actos, tal y como resultan de la normativa de referencia, conviene dividir los bienes en algunas categorías, con el fin de identificar los tipos de autorizaciones que el representante legal debe poseer:

  • Bienes genéricos (muebles e inmuebles);
  • Bienes ex voto, res pretiosae y bienes de interés artístico y cultural;
  • Bienes de titularidad de los Institutos Diocesanos para la Sustentación del Clero.

Bienes genéricos

Para tales propiedades, que pueden estar constituidas tanto por bienes muebles como inmuebles, es necesario verificar el valor de cada bien con el fin de establecer si es necesaria la autorización canónica y, en caso afirmativo, para identificar qué tipo de autorización se necesita.

Así es, el canon 1292, §1 establece, entre otras cosas, que existe un umbral de valor que hay que tener en consideración cuando se procede con un acto de disposición del patrimonio eclesiástico.

Dicha suma ha sido establecida por la Conferencia Episcopal y, considerando las distintas modificaciones que se han producido, la decisión de la CEI actualmente en vigor es la n.º 20 de 27 de marzo de 1999, que establece que los nuevos límites son de quinientos millones de liras y dos mil millones de liras.

Por tanto, si nos atenemos al nuevo cuño en euro, en base a la normativa examinada, podemos dividir dichos tipos de bienes en tres “franjas” de valor:

  1. Hasta 250.000,00 euros: en este caso, el representante legal no necesitará autorización jerárquica de orden superior. Pero además, es necesario verificar los Estatutos de la EECR (si existen), que podría incluirlos entre los actos a autorizar;
  2. entre 250.000,00 euros y 1.000.000,00 euros: en este caso, el representante legal necesitará la licencia de la autoridad establecida por los Estatutos (si no se trata de EECR sujetas al Obispo diocesano – en este caso, es competencia del Obispo);
  3. superior a 1.000.000,00 euros: en este caso, además de estar previstas las autorizaciones ya indicadas, se requiere también la licencia de la Santa Sede (canon 1292, §2) para la enajenación del bien.

Bienes ex voto, res pretiosae y bienes de interés artístico y cultural

En el canon 1292, §2, se examina una categoría especial de bienes que, por su naturaleza, merecen una especial tutela. Así, si el RL tuviese intención de disponer de dichos bienes, está previsto un mayor control sobre los correspondientes actos de disposición (que, naturalmente, se consideran de administración extraordinaria).

En efecto, la norma prevé, entre otras cosas, que “tratándose […] de  bienes […] ex-voto donados a la Iglesia o de objetos preciosos de valor artístico o histórico, para la válida enajenación se requiere además la licencia de la Santa Sede”.

Por tanto, para dichos tipos de bienes, independientemente de su valor económico, el representante legal de la EECR podrá actuar, por ejemplo, para su venta/donación, solo si está autorizado expresamente por la Santa Sede.

Los Estatutos de la EECR

Debido a que la frontera entre administración ordinaria y extraordinaria es lábil y puede variar de un IR a otro, será oportuno que la Entidad se dote de unos Estatutos que establezcan cuáles son los actos de administración extraordinaria que requieren la autorización del Superior Canónico, así como las modalidades con las que dicha autorización se concede. Un tipo de Estatutos de este tipo no solo facilitará el trabajo del RL sino también el de los terceros, cuya esfera civil se caracterice por actos de administración extraordinaria.

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